“No todas las aerolíneas van a sobrevivir”

El sector pide ayuda porque tendrá que adaptarse a un mercado nuevo

La Asociación Internacional de las Líneas Aéreas (IATA) representa a la casi totalidad de las aerolíneas. El sector pide ayuda porque tendrá que adaptarse a un mercado nuevo, aunque no todos lo lograrán, plantea Rafael Schvartzman, vicepresidente de la asociación.

¿Peligra la supervivencia de las aerolíneas?

Hay que pensar que estamos ante un parón repentino de la demanda de una magnitud sin precedentes. En algunas regiones como Europa la caída del tráfico aéreo supera el 90% respecto al año pasado. Muy pocas empresas estaban preparadas para una crisis de esta magnitud. Incluso mantener un avión en tierra supone unos costes elevadísimos con lo que la caja se agota rápido y, en promedio, a las compañías les quedan como mucho tres meses de tesorería si no se toman medidas.

Varios estados ya han intervenido con préstamos y avales procedentes del dinero público.

Habíamos pedido la ayuda de los gobiernos. y en este sentido lo valoramos de forma positiva. Ahora bien, las intervenciones dependen de cada país y tal vez hubiera sido deseable una acción más homogénea. En todo caso, somos conscientes de que para que el sector arranque de nuevo no sólo dependerá de un tema económico, sino regulatorio y sanitario que ahora mismo es difícil prever.

¿Subirán los precios?

Si las empresas tienen que devolver este dinero deberán tener ingresos. Es posible que haya un aumento de las tarifas que, en caso de reducción de un tercio de la capacidad, llegue hasta un 50%. Dicho eso, también hay que decir dos cosas: el 80% de las rutas aéreas están servidas por dos o más compañías, con lo que hay un efecto de competencia entre las distintas ofertas. Y cuando se habla de posibles subidas hay que tener presente una perspectiva histórica. Hace más de una década los precios eran hasta un 60% superiores a los que tenemos ahora, cuando durante este arco de tiempo el número de pasajeros se ha incrementado un 40%. Con esto quiero decir que los precios, que en última instancia fija el mercado, se moverán todavía dentro de un margen competitivo.

En China, mientras tanto, el sector ha arrancado.

Sí, pero sabemos tras ver lo que ocurre allí que al principio la demanda será limitada. El número de vuelos se ha incrementado en un 80%, pero los pasajeros sólo un 40%. Estamos en un situación que depende de cuánto queden activas estas medidas de seguridad. Podrían en breve ser substituidas por otras menos restrictivas, como tests rápidos o pasaportes biológicos, está por ver.

¿Se reactivarán antes los aeropuertos principales que los secundarios?

Sería lo lógico, pero también habrá que tener presente las realidades locales. Pongamos un ejemplo. Si en las islas Baleares no hay contagios, podrían reanudarse los vuelos entre las islas mucho antes que las rutas con el resto de la Península. Así que puede que el arranque de los vuelos vaya también por zonas. Es algo que ya ocurre en el espacio aéreo entre los países bálticos o entre Australia y Nueva Zelanda. Nuestro escenario prevé una recuperación gradual, que puede durar incluso más dos o incluso tres años.

Es algo totalmente diferente a lo que ocurrió por ejemplo en el 11-S.

Sí, en aquel entonces el tráfico se desplomó en cuestión de días pero la recuperación fue mucho más rápida. Pero también se adoptaron algunas medidas de seguridad que siguen vigentes. Puede que esta vez se introduzcan algunas de forma permanente, pero no sabemos cuáles.

En aquel entonces aparecieron con fuerza las aerolíneas que hoy conocemos de bajo coste con precios muy competitivos. Pero ellas también están tocadas esta vez. ¿Se acabará el low cost ?

Yo no haría un diferenciación por modelo de negocio. En la actualidad todas sufren: ¿qué decir entonces de los vuelos chárter? Las antiguas compañías de bandera lo pasan mal, así como las low cost...

Pero hemos de asumir que alguna de ellas no superará esta crisis. ¿O no?

Es razonable pensar que una vez terminada la transición quedarán menos aerolíneas. Nuestros estudios indican que este año habrá una caída del 55% de los pasajeros. No va a haber un mercado suficiente para todos, como hubiera ocurrido en otras circunstancias. Va a haber una limitación gradual de los vuelos.

Hay muchos clientes que todavía están esperando el reembolso de su billete.

Queremos buscar un equilibrio entre los derechos de los pasajeros, el marco normativo europeo, la reputación de las compañías y la rentabilidad financiera. En este sentido, creemos que lo mejor sería una modificación temporal de los plazos para que se pueda extender a lo largo de los próximos meses. De manera que si el pasajero quiere recibir el dinero, siempre pueda obtenerlo, pero más adelante de los términos planteados por la actual directiva. En estos momentos tenemos que garantizar la viabilidad económica.

¿El precio del petróleo tan bajo no representa de por sí una ayuda?

Todo indica que el combustible se mantendrá barato durante un tiempo prolongado. En todo caso reafirmo que las aerolíneas mantendrán el mismo compromiso medioambiental para reducir la huella ecológica que había antes de la pandemia. De hecho, ya hay unas cuantas compañías que en estas semanas han aprovechado para jubilar los aparatos más antiguos y utilizar los aviones más eficientes y modernos.

¿En Europa el parón tendrá consecuencias más profundas que en el resto mundo?

Se estima que el 85% del turismo llega a través de las líneas aéreas. Europa, que es un destino turístico, lo va a notar. Pero al mismo tiempo, en cuanto a conexiones, es el área mejor servida del planeta, es envidiable. Este entorno competitivo le puede ayudar a reactivar su mercado.

¿Recomendaría ahora comprar un billete de avión para irse de vacaciones?

Depende de si usted es previsor o menos. Hay que mentalizarse de que quedan muchas semanas antes de que el mercado pueda normalizarse.

ABC Madrid


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