Crecimiento de países exportadores en riesgo: 70% de la economía mundial podría contraerse

Economista jefe del FMI alertó sobre debilidad, rebajando sus expectativas para América Latina

La escalada de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, la necesaria restricción del crédito en China, las tensiones macroeconómicas en Argentina y Turquía, los trastornos en la industria automotriz en Alemania y la contracción de las condiciones financieras -en paralelo a la normalización de la política monetaria de las economías avanzadas más grandes- han debilitado la expansión mundial, especialmente en el segundo semestre de 2018.

Así lo cree la economista-jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, quien prevé que la debilidad persista en el primer semestre, según consta en la nueva edición de “Perspectivas de la economía mundial”, donde se proyecta una contracción del crecimiento en 2019 para 70% de la economía mundial. El crecimiento mundial disminuyó a 3,6% en 2018 y continuaría esa trayectoria para ubicarse en 3,3% en 2019. La revisión a la baja del crecimiento, de 0,2 puntos porcentuales para 2019 frente a la proyección de enero, también es generalizada. Refleja revisiones negativas de varias economías grandes, como la zona del euro, América Latina, EE. UU., el Reino Unido, Canadá y Australia.

Aunque este año arrancó con paso débil, se prevé un repunte para el segundo semestre, respaldado por políticas monetarias acomodaticias en las principales economías, posibilitadas por la ausencia de presiones inflacionarias a pesar de que el crecimiento está cerca de su potencial. La Reserva Federal de EE. UU., el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra han adoptado toda una orientación en este sentido, mientras China ha redoblado el estímulo fiscal y monetario para contrarrestar los efectos negativos de los aranceles comerciales. Además, a medida que se perfila un acuerdo comercial, las perspectivas respecto a las tensiones comerciales entre EE. UU. y China han mejorado.

Según Gita Gopinath, estas políticas de respuesta han contribuido a contrarrestar el endurecimiento de las condiciones financieras en distintos grados según los diferentes países. En los mercados emergentes, los flujos de cartera se han reanudado en cierta medida, los costos del endeudamiento soberano han bajado y las monedas se han fortalecido frente al dólar de EE. UU. Aunque la mejora de los mercados financieros ha sido rápida, no ha ocurrido lo mismo en la economía real. “Los indicadores de producción industrial y de inversión siguen siendo débiles por el momento en muchas economías avanzadas y de mercados emergentes, y el comercio internacional no termina de recuperarse”, afirma la economista del FMI.

Proyecciones

Se proyecta que el crecimiento económico mundial sea de 3,6% en 2020. “Esta recuperación es precaria y depende de un repunte de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, cuyo crecimiento aumentaría de 4,4% en 2019 a 4,8% en 2020”, detalla Gina Gopinath. Concretamente, se basa en la reactivación que se prevé del crecimiento en Argentina y Turquía y cierta mejora de la situación en otro grupo de economías en desarrollo sometidas a tensiones. Según la economista, en las economías avanzadas, el crecimiento se ralentizará ligeramente en 2020, a pesar de una recuperación parcial de la zona Euro, a medida que se desvanezca el impacto del estímulo fiscal lanzado por EE. UU. y que el crecimiento tienda hacia el modesto potencial del grupo, en vista de la tendencia hacia el envejecimiento y el escaso aumento de la productividad.

Más allá de 2020, el crecimiento se estabilizaría en torno a 3,5%, apuntalado principalmente por el crecimiento de China e India y su creciente peso en el ingreso mundial. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, el crecimiento se estabilizará en torno a 5%, aunque con considerable varianza porque las economías emergentes de Asia continúan creciendo más rápido que otras regiones. La situación es similar en los países de bajo ingreso; algunos —sobre todo los países importadores de materias primas— están creciendo con rapidez, pero otros están quedando más rezagados respecto del mundo avanzado en términos per cápita.

Riesgos para el crecimiento

Las tensiones a las que se encuentra sometida la política comercial internacional podrían estallar nuevamente y repercutir en otros ámbitos, como la industria automotriz, produciendo graves trastornos en las cadenas de suministro internacionales. En economías de importancia sistémica, como la zona Euro y China, el crecimiento podría sorprender a la baja; por su parte, los riesgos en torno al brexit continúan siendo agudos.

En este contexto, Gina Gopinath, explica que una decaída del ánimo de los mercados podría endurecer rápidamente las condiciones de financiamiento en un entorno marcado por un fuerte endeudamiento de los sectores público y privado en muchos países, incluido el círculo vicioso entre los entes soberanos y el sector bancario.

Economías más cooperativas

El llamado del Fondo Monetario Internacional es a cooperar para evitar que la incertidumbre que rodea a las políticas enfríe la inversión. “La política fiscal deberá encontrar un equilibrio entre respaldar la demanda, proteger el gasto social y mantener la deuda pública encauzada por una senda sostenible; la combinación óptima de estas medidas dependerá de las circunstancias de cada país”.

Agrega que “las políticas del sector financiero deben abordar las vulnerabilidades proactivamente, desplegando herramientas macroprudenciales como colchones de capital anticíclicos, tarea que adquiere más premura teniendo en cuenta que las tasas de interés podrían mantenerse bajas durante un período más prolongado. La política monetaria debería continuar guiándose por los datos, mantener buenos canales de comunicación y asegurar que las expectativas inflacionarias sigan ancladas”, afirma la economista, quien pide mejorar la inclusividad y afianzar la resiliencia. “Es necesario estrechar la cooperación multilateral para resolver los conflictos comerciales, hacer frente al cambio climático y los riesgos relativos a la ciberseguridad y mejorar la eficacia de la tributación internacional”.

Si se concreta cualquiera de los graves riesgos a la baja, es posible que se descarrile la recuperación prevista en las economías tensionadas, las dependientes de las exportaciones y las sumamente endeudadas. “Quizá sean necesarias políticas de estímulo fiscal sincronizadas pero específicas para cada país, complementadas por una política monetaria acomodaticia. Por último, la dotación adecuada de recursos para las instituciones multilaterales continúa siendo esencial para preservar una red de protección mundial eficaz, que contribuya a estabilizar la economía mundial”, puntualiza Gina Gopinath.

MundoMarítimo


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