Las aerolíneas urgen regulación de la UE contra las huelgas en el control

España es de los países más afectados por los paros de los controladores en Francia

Las aerolíneas han estallado. Las huelgas del control aéreo, especialmente en Francia, han dejado miles de pasajeros en tierra y se teme una caótica temporada alta de verano. Distintos colectivos empresariales apuntan a más de 6.000 vuelos cancelados solo en el mes de mayo en Europa.

España está siendo uno de los grandes damnificadas por su condición de mercado periférico y más dependiente del turismo. Hasta marzo era el país de mayor crecimiento en operaciones diarias, cayendo a la cuarta posición en abril. Las empresas lo achacan al ciclo de paros en el país vecino.

Extrañadas por lo que califican cierta pasividad del anterior Gobierno, las aerolíneas van a demandar un papel activo en Bruselas al Ejecutivo que lidera Pedro Sánchez. Se trata de impulsar regulación europea sobre servicios mínimos para sectores estratégicos, comentan las mismas fuentes: “Sabemos que es muy difícil que en la UE se regule en este sentido porque cada país es soberano en política laboral”, apuntan, “pero el problema es grave para las empresas, los ciudadanos y las economías europeas”. El asunto se ha debatió largamente el año pasado en el seno de la CE.

Los controladores insisten en que sus protestas buscan condiciones de trabajo que garanticen la seguridad aérea

La estrategia pasa por mostrar el máximo respeto al derecho a la huelga e incluso a las reglas de juego de cada socio de la UE, pero las aerolíneas buscarán que se adopte una normativa garantista de servicios mínimos para los sobrevuelos. Esto es que un Barcelona-Milán, por ejemplo, no se vea afectado por las demandas de los controladores del centro de Marsella al Gobierno de Emmanuel Macron.

Se trata de poner en valor el derecho fundamental a la libertad de circulación, pidiéndose garantías para la opción de volar. Los controladores, a quienes se tilda de colectivo bien pagado y excesivamente reivindicativo, defienden constantemente que sus peticiones redundan en el ejercicio de su profesión en condiciones que nunca pongan en riesgo la seguridad aérea.

En primera línea de acción

Dos de los primeros espadas del sector, y máximos rivales, el consejero delegado de IAG, Willie Walsh, y su homólogo en Ryanair, Michael O’Leary, van a comparecer juntos el día 20 ante la prensa. Será para denunciar que la batalla de los controladores “está destruyendo el tráfico aéreo en Europa”.

Los gigantes de la aviación ven imprescindible la obligatoriedad de preavisos de huelga con un mínimo de 21 días de antelación

No es la primera vez que los dos irlandeses unen fuerzas, en el marco de la asociación Airlines for Europe (A4E), en defensa del negocio y “de los consumidores y economías de los países europeos”. Según datos que maneja el colectivo, la conflictividad laboral en el control, traducida en horas de huelga, ha aumentado un 300% en lo que va de 2018. Y un informe encargado a PwC por esta alianza, en la que conviven IAG, Air France-KLM, Ryanair, Lufthansa, Easyjet, Finnair o Norwegian, señala que las huelgas de controladores han tenido un impacto de 13.400 millones en diez años. La UE ha contabilizado 357 huelgas de este colectivo en toda Europa desde 2005, lo que equivale a casi un mes de huelga por ejercicio hasta finales de 2017

Unos datos al que las asociaciones españolas del sector aéreo Aceta y ALA añaden que en abril se acumularon demoras en vuelos por 45.000 minutos debido a las “ineficiencias de la gestión del tráfico aéreo en Europa”.

Esta última cifra, que parte de informes de Eurocontrol, supone un alza del 200% sobre la correspondiente a abril de 2017. “El aumento incide negativamente en los clientes, que sufren reiterados retrasos y cancelaciones, pero también en los trabajadores de las aerolíneas y sus proveedores, que intentan mitigar estos efectos con un sobre esfuerzo titánico”, citan las asociaciones en un comunicado conjunto.

Ambas sostienen que el 45% de los vuelos sufrieron demoras en los cuatro primeros meses del año, triplicando las previsiones de Eurocontrol y en niveles de lo estimado para los meses de julio y agosto, cuando se complica el tráfico por el incremento de operaciones.

Las aerolíneas también cargan contra los límites de capacidad en los campos aéreos de los principales aeropuertos.

Marsella, el epicentro

A las huelgas de las últimas semanas en Francia, se sumó el viernes otra paralización del servicio en Italia, y los controladores galos volvieron a parar este fin de semana.

Se trata de conflictos que afectan a los países donde tienen lugar y chocan directamente con las citadas operaciones de sobrevuelo. Hay cancelaciones, retrasos en las llegadas por reprogramaciones de ruta, con el consiguiente consumo extra de combustible, y desajustes horarios en los derechos de aterrizaje y despegue de los aeropuertos.

Las repetidas movilizaciones en el centro de control de Marsella han puesto en jaque a los aeropuertos de Barcelona y Palma de Mallorca, además de otros del Mediterráneo. Una de las grandes damnificadas es Vueling, low cost del grupo IAG con casi un 50% de sus operaciones internacionales dependientes del polémico centro de control de Marsella.

UN AUGE DIFÍCILMENTE SOPORTABLE

Paso al frente. Dos de los hombres más influyentes del sector aéreo en Europa, MichaelO’Leary y Willie Walsh, llamarán la atención en los próximos días del problema económico y social que deriva de las huelgas en el control aéreo. Están entre los fundadores de A4E, lobby creado para presionar en Bruselas, y salen a escena en un momento crítico para las aerolíneas: el precio del combustible lleva un año subiendo; los trabajadores piden mejoras tras la dura crisis; los efectos del brexit están por ver aún, y el número de asientos en el mercado es extraordinariamente alto. La burbuja de oferta a precios bajos puede estar a punto de dejar nuevas aerolíenas en el camino.

Iberia Express, Ryanair y Easyjet, entre otras, también están entre las damnificadas, como especialistas en vuelos punto a punto en el continente europeo. Solo la huelga general del 22 de mayo en Francia supuso la cancelación de 900 vuelos, viéndose afectados 120.000 pasajeros. Se trata del peor día para el tráfico aéreo europeo desde el año 2010.

¿Por qué la beligerancia de los supervisores del tráfico aéreo en Francia? A las protestas del sector público contra las reformas pretendidas por Macron, los profesionales de la citada instalación crítica del sur de Francia reclaman refuerzos, así como la modernización tecnológica del que es uno de los centros de control más antiguos del país.

Las aerolíneas cargan contra las "recurrentes" amenazas de huelga de los controladores
El imperativo de unos servicios mínimos no está blindado en la legislación laboral francesa, con lo que las aerolíneas solo cuentan con una aproximación realizada por la Dirección General de Aviación civil (DGAC) sobre el posible impacto de los paros. “Las autoridades nos recomiendan, prácticamente el día antes de una huelga, las cancelaciones de vuelos que debemos realizar”, lamentan desde una de las aerolíneas afectadas.

Por esta razón, otra de las reclamaciones de los gigantes de la aviación será la obligatoriedad de preavisos de huelga con un mínimo de 21 días de antelación, lo que ofrecería un mayor margen para reprogramar rutas, prever cancelaciones y actuar en consecuencia desde el punto de vista comercial.

Además de las quejas por la batalla laboral en Francia e Italia, y la amenaza de huelgas en Cataluña para este verano, las aerolíneas también cargan contra los límites de capacidad en los campos aéreos de los principales aeropuertos.

Al respecto, Airlines 4 Europe, que engloba a empresas con un total de 550 millones de viajeros al año, viene manteniendo una posición crítica a la vista de que no se han llevado a cabo las reformas “necesarias” para una eficiente administración del cielo europeo.

Cinco Días


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